La industria de la moda en República Dominicana

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Textile: Sewing Items Still Life

LA MODA dominicana presenta un alto potencial de exportación y a la vez tiene un gran reto por delante, y es crear una marca país. UNA meta que puede ser posible con el esfuerzo y la colaboración del sector público y privado.

La moda suele ser calificada, en ocasiones, como banal o superficial y es que la mayoría podría juzgar que se trata solo de prendas y accesorios para embellecer la figura femenina o masculina. Argumento que obvia por completo cómo esta industria representa una fuente de empleo para millones de personas y elude el poder que posee de mostrarnos las costumbres de una época o de un grupo social.

«Quiero ser el catalizador de toda una época, un reflejo puntual de los cambios adaptados a las nuevas formas de vida», decía Yves Saint Laurent.

Sin lugar a dudas, la moda y la cultura se encuentran intrínsecamente unidas, es la representación del mundo visto desde la óptica del diseñador y, por tanto, se convierte en el reflejo de la sociedad del momento.

Es un fenómeno social que transparenta la cultura de un país y coloca de manifiesto el estilo de vida de las personas.

Casa París, iniciada por Rafael Valentín Peña, constituye uno de los primeros referentes en cuanto a antecedentes en la historia de la moda en República Dominica se refiere, un atelier dedicado al arte del buen vestir masculino y femenino y que se consagraba, además, a la confección de diseños de modas, según nos apunta el diseñador Carlos De Moya.

3 billones de dólares es el valor del mercado global de la industria de la moda, lo que equivale al 2 % del Producto Interno Bruto Mundial.

Estas referencias históricas datan de la década de los 30, época en la que ejerció la presidencia el dictador Rafael Leónidas Trujillo y quien se convertiría en uno de los clientes asiduos de este famoso taller dominicano, al igual que el dictador cubano Fulgencio Batista.

El historiador Mario Read Vittini afirma en su libro Trujillo de cerca, que El Jefe, como era apodado, observaba como una necesidad el presentarse en público perfectamente arreglado, fresco y lozano.

CON LA FINALIZACIÓN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN 1945 Y PASADOS LOS AÑOS 50, IMPORTANTES SECTORES FLORECIERON, ENTRE ESTOS LA INDUSTRIA DE LA MODA. 

 

El frac, el smoking, el chaqué y el bicornio se convirtieron en el símbolo del dictador para mostrar su poder.

Una particularidad que agregó a su servicio este atelier y que hoy día no representa novedad alguna, era la técnica de ‘tomas de medidas’, esta propuesta se convirtió en una insignia única de venta, asegurándoles a sus clientes un producto que entallaría perfectamente al cuerpo.

Women comparing the cloth on the sewing workshop

 

Los 60: un antes y un después en la moda dominicana

La década de los 60 a nivel mundial se encuentra representada por un crecimiento económico notable, avances científicos-tecnológicos y grandes cambios sociales que permitieron mejorar las condiciones de la colectividad.

No podemos hablar de un antes y un después sin mencionar a los diseñadores Oscar de la Renta y Farah Cabrera.

Esta década representó un punto de inflexión para el diseñador Oscar , quien labró su estilo propio e introdujo en el país presentaciones de sus diseños con maniquíes, acrecentando de este modo el interés de la mujer dominicana por la moda y distinguiendo en sus creaciones detalles étnicos, así como el uso de colores y estampados llamativos. 

Es en este decenio cuando nacen importantes firmas como: Valentino, Yves Saint Laurent, Ralph Lauren y es en este lapso que Farah Cabrera regresa al país, lanzando en 1968 su propia línea de ropa, lo que la convierte en pionera de esta industria a nivel local. 

Stock photo of an artistic fashion sketch, female figure in a long, red, formal dress exposing leg and cleavage. Colouring pencils can be seen in the background.

república dominicana, reúne el potencial necesario para convertirse en hub de la moda del caribe.

Con la apertura de su boutique abre paso a una nueva modalidad en el entonces reciente negocio de la moda, ya que para ese momento solo las modistas y sastres eran quienes trabajaban en la confección. 

Otro de los pasos importantes, fue la apertura de la primera escuela de moda en la Universidad Mundial Dominicana en 1978 a cargo de Cabrera. Es de esta notable academia que egresan las destacadas diseñadoras: Isabel Reynoso y la fenecida Modesta Castillo. 

Nuevos nombres y nuevas marcas fueron surgiendo de manera paulatina, adquiriendo un valor intangible como marca y estableciendo un prestigio de moda local del cual hoy somos testigos. 

Es posible que en sus inicios la moda fuera proyectada para el turista, pero la mujer dominicana se apoderó y contribuyó a la sostenibilidad de esta industria con el consumo.

Este sector, más que un punto en el mercado, representa un peldaño en la escalera del crecimiento de un país. Muchos países desarrollados han logrado, a través de la industrialización textil y de la moda, sustraer grandes grupos de la pobreza, como es el caso de Bangladesh, donde el 70 % de sus ingresos dependen de la moda. 

En América Latina tenemos el caso de Perú, donde un 27 % de su población económicamente activa trabaja en la industria de la moda y un 97 % de sus empresas se encuentran vinculadas a la industria y artesanías. (El Nuevo Diario, Nicaragua). 

En República Dominicana, la industria se perfiló, desde sus inicios, como una profesión capaz de generar cambios en la economía. El mercado dominicano reconocía y aceptaba el trabajo del diseñador. La evolución de la moda en el país se produjo casi al mismo ritmo de las grandes ciudades. Entonces, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la industria para su desarrollo y posterior internacionalización?

Presencia de retos en el desarrollo de la industria

Para el diseñador Carlos De Moya, los desafíos continúan siendo los mismos: poca colaboración del Estado, falta de protección para el diseñador, precios elevados en los insumos, complejidad en cuanto a exportaciones, etc. Información que da a la par con lo expresado en 1987 por la diseñadora Mercy Jácquez en una publicación del suplemento semanal Isla Abierta, dirigido desde sus inicios hasta el momento de su muerte por el poeta Manuel Rueda, en el que Jácquez manifestaba la necesidad de contar con el apoyo del comercio, las industrias y el pueblo. 

Además, denotaba la falta de oportunidad de los industriales hacia los diseñadores criollos así como los altos precios de la materia prima.

La industria de la moda representa la oportunidad perfecta para mejorar los indicadores económicos en el país y colocarnos a la par de países expuestos anteriormente como Bangladesh, Perú o Colombia, (país suramericano que concentra el 74 % de las empresas del sector de industrias creativas) o España, quienes en el 2017 generaron el 2,9 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país con la industria de la moda. 

El Gobierno tiene un aliado en la moda para generar empleos y aumentar el potencial exportador, pero mientras las entidades públicas y privadas se deciden a apoyar este sector, los diseñadores tienen el gran reto de crear y proponer un plan donde la sostenibilidad sea fundamental y donde se perciba cómo la industria puede dinamizar el mercado y crear mejores niveles de competitividad. Un accionar distinto al recorrido en este tramo histórico donde el compromiso y la aspiración a que la moda esté presente como marca país sea la meta.

Aún no contamos con una Ley de Moda  (INMODA RD trabaja en ello) que regule el contrabando de ropa o que asegure la participación de un diseñador nacional en cada tienda del país. 

República Dominicana lo tiene todo para convertirse en un destino de moda, contamos con importantes diseñadores que han labrado, a través de esfuerzo y persistencia, un nombre que es símbolo de calidad. 

No podemos dejar de mencionar a: Jenny Polanco, Leonel Lirio, Sissy Bermúdez, Elisa Morató, Mercedes García, Carlos De Moya, Magaly Tiburcio, Giannina Azar, Michelle Reynoso, entre otros nombres importantes que figuran en la industria. 

Esperamos que más allá de un sueño sea una realidad y que la industria de la moda en RD alcance las plazas locales y la moda mundial, representando nuestra cultura a través de diseños que reivindiquen nuestras raíces y coloquen de manifiesto la calidad del diseño dominicano. 

«Uno de los avances de moda más significativo lo constituye el evento de dominicanamoda, gestado por sócrates mckinney, mirka morales y fidel lópez , el cual ha logrado posicionarse como uno de los más importantes en el caribe, una plataforma para mostrar al mundo propuestas creativas y vanguardistas».

 

 

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