Judith Rodríguez la gran promesa

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Destellos de estrellas brotan de cada pose de Judith, un alma intensa y pura que brinda su arte hasta más no poder. Esa belleza nuestra que enaltece a Quisqueya en los más importantes festivales de cine y que hoy celebramos por su talento desbordante y actitud positiva ante la vida.

La ganadora a Premios Soberano como Mejor Actriz, directora y productora que acaparó la atención con su coprotagónico de Carpinteros –y que lleva a cuestas más de 15 películas, un sinnúmero de cortos, series y obras de teatro–, tiene una hermosa historia de lucha que no hemos visto en pantalla alguna. Tenía 20 años cuando le diagnosticaron cáncer de Hodgkin, pronóstico que la hizo consciente para asumir con aún mayor seriedad su arte. Y sí, la lucha fue ardua, pero siguió haciendo planes a futuro, enfocándose en ella misma, “sin prisa, con calma y paz”. Una mujer loable que no para y que está construyendo un legado brillante que será recordado en la historia del cine y el teatro dominicano.

Oh! Magazine: Terminaste actuando, cuando tu verdadero deseo era la danza. ¿Agradecida haya sido así?

Judith Rodríguez: Todo en la vida pasa por una razón, a veces queremos algo y no es el momento o no es lo que nos toca, pero es el tiempo que se encargará de explicarte el porqué de las cosas. Yo ya entendí mi por qué, y más que agradecida, me siento aliviada de no haber abandonado el arte. Nunca me detuve a preguntarme eso, sino que he alimentado aún más mi arte con todo lo que he aprendido y vivido en esta vida.
Oh! Magazine: Llevas años haciendo teatro, pero con el filme “Carpinteros” la opinión pública se “puso a tu favor”. ¿Cómo describes el antes y después de esta producción en tu vida?

 

J.R.: Luego de Carpinteros y Cocote he tenido más exposición a otro público, a más personas, a la prensa nacional e internacional. El cambio que veo, fuera de todo eso (que sé es importante), es que al haber podido estar en algunos festivales internacionales, pude conocer otras visiones, otros artistas y creadores, y eso me ha abierto aún más la mente, mi filosofía como artista y mi proyección con la carrera y con lo que quiero hacer con ella. Llegar a otros mercados, a sensibilizar con historias muy nuestras, me hace ver que vamos por el camino correcto.

Judith posó en Desireé Cepeda, un espacio emblemático de la zona colonial, que promueve EL INTERIORISMO Y la cultura artesanal dominicana.
Oh! Magazine: ¿Te imaginaste llegar hasta aquí el día que te dieron el diagnóstico de Hodgkin (cáncer)?

J.R.: No puedo negar que fue un proceso difícil para mí y para mi familia, pero aunque hay momentos que te pueden asustar, yo seguía haciendo mis planes de vida, poniendo fechas para presentarme en el teatro y planeando a futuro. Recuerdo que le decía a mi madre, estando interna, que llamara a mi amiga, la directora Indiana Brito, para apartar fechas en Casa de Teatro. Mami solo me miraba, pues en ese momento yo me encontraba en muy mal estado, llevaba un mes interna. Ella sabía que tenía que hacer la llamada, pues ese tiempo lo usé para visualizar dónde quería estar. Creo que pasaron unos tres meses y lo hicimos, nos presentamos en Casa de Teatro con una obra llamada Cuadros de Horror.
Sé que el cáncer puede ser una enfermedad muy dolorosa y que a todos nos da miedo, y eso lo puedo entender perfectamente, pero con el tiempo he entendido que todo en la vida toma el peso negativo o positivo que le des. Dependiendo de cómo asumas las cosas que te pasan, tendrás un resultado de crecimiento o de estancamiento, destructivo o constructivo para ti y los que te rodean. Todo se puede usar a tu favor, para aprender, para crecer, para fortalecer el espíritu, la fe y hasta para enfocarte. Eso me pasó a mí con esa enfermedad, que pude, en ese período de tiempo, enfocarme en mí, sin prisa, con calma y paz. Otras cosas que viví en ese momento las he ido superando con el caminar en la vida y de ellas también he aprendido.

Oh! Magazine: Ya superado, ¿cómo ha cambiado tu vida después de ello, y sobre todo, el proceso de cuidado y seguimiento? Sé que hace unos días estabas en chequeo médico.

J.R.: Ha cambiado para bien, desde mi alimentación, hasta en cómo manejo mi tiempo. Llevar una vida saludable es sumamente importante. Yo cuido lo que como, entreno, me mantengo activa física, mental y espiritualmente. Pero todos tenemos que estar atentos a lo que nuestro cuerpo nos manifiesta y chequearnos siempre, tanto yo, como tú, como cualquiera, porque esta enfermedad no discrimina edad, género ni clase socioeconómica. Es bueno mantener una vida positiva y alejada de la toxicidad. No sé si fue consciente o inconsciente que decidí asumir con aún mayor seriedad mi arte después de esto. Recuerdo que salí a ver una obra de teatro y le dije a mis amigos: “Ya entiendo por qué quiero seguir en este mundo, quiero seguir creando y tengo tantas historias que contar, tanto que decir”.

Oh! Magazine: ¿Algo que te haya hecho quizás, confirmar?

J.R.: Algo que confirmé con este proceso es que no estamos solos, Dios, o esa fuerza superior que existe, te envía ángeles de carne y hueso que creen en ti y te manifiestan su amor a través de acciones y palabras. Tuve muchos ángeles en mi proceso, familia, amigos, doctoras, amigos que conocí dándonos tratamiento juntos, algunos siguen aquí, otros ya no están… pero dejaron algo sembrado en mí que deseo proyectar y dejar también en los demás.

Oh! Magazine: ¿Qué mantiene en su centro a Judith Rodríguez?

J.R.: Mi hija y su intensidad (risas). Ver y conocer otros artistas también. Boxear, irme al mar, al campo y la música.

Oh! Magazine: Estás escribiendo un guion sobre esta experiencia. ¿De qué va? ¿Ya hay fecha?

J.R.: Estoy en un proceso creativo actual, está en una faceta muy temprana pues también estoy escribiendo para otros proyectos, pero me siento más preparada ahora para abordar el tema del cáncer desde otra perspectiva, una un poco más personal, desde lo que viví y vivieron los cercanos a mí. Esta historia, que es mía y de muchos, la quiero dirigir. Decidí no ponerme fechas definitivas y enfocarme en escribir algo sincero. Quiero abordar el tema no solo de lo que pasa el paciente físicamente, sino también emocionalmente. Todo el que lucha es un ganador de por sí para mí, no importa cómo o cuál sea el final, si enfrentaste la batalla ganaste y con este proyecto quiero hacerle una oda a eso.

Oh! Magazine: Volviendo a la actuación, llevas muchas obras de teatro a lo largo de tu trayectoria. ¿cómo es eso del pánico escénico, leí por ahí, tienes?

J.R.: (Risas) así mismo es, me entra un terror, solo antes de subirme al escenario, pero ya cuando piso escena se me desaparece por completo. He tenido momentos en el que digo: “No vuelvo a hacer esto nunca más”, y obviamente regreso y regreso (risas). Creo que el nivel de respeto que le tengo a esto me lleva a sentirme así. Ya no me da ese pánico como antes, pero sí se me enfría el pecho y el estómago. Para mí, uno nace y muere con cada función, con cada personaje.

Oh! Magazine: Entonces, ¿crees que la mejor forma de superar los miedos es afrontándolos?

J.R.: Absolutamente, así es como yo he podido superar los míos.

Oh! Magazine: ¿Cuál es tu miedo más grande?

J.R.: No tengo un miedo en específico, pero me gustaría estar para mi hija y verla crecer, no me gustaría dejarla sola, irme de este mundo sin encaminarla lo más que pueda.

Oh! Magazine: Ahora estás en ensayos, ¿qué obra te regresa a las tablas?

J.R.: Esta vez no estaré sobre el escenario, sino detrás. Soy la asistente de dirección de Vicente Santos, en su obra Conteo Final, una obra bellísima, contemporánea, que se presenta hoy y mañana en Casa de Teatro. El año que viene Vicente y yo presentaremos La Mujer Puerca del dramaturgo argentino Santiago Loza, ganador de varios premios internacionales en cine y teatro. Será mi primer monólogo como actriz, bajo la dirección de Vicente.

Oh! Magazine: Además me enseñaste unas fotos de “Rafaela”, que sale el próximo año. ¿Qué guarda de especial esta historia?

J.R.: Teníamos unos ocho años tratando de hacerla y por fin la filmamos. Rodar esta historia nos llevó a profundizar en la realidad de Capotillo y algunos de nuestros barrios más vulnerables. Muchos de nuestros jóvenes de estos barrios ven muy pocas opciones para ser X o Y cosa en la vida, ellos no conocen.

 

“La mente es un arma de gran poder, te puede destruir y te puede sanar también.aprendí  a enviar mensajes positivos a mi cuerpo y a lo que necesite sentir o cuidar en ese momento”.

“SÉ que el cáncer puede ser una enfermedad muy dolorosa y que a todos nos asusta, pero con el tiempo he entendido que todo en la vida toma el peso negativo o positivo que le des”.

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